Gas refrigerante: por qué no puede instalarlo cualquiera
El equipo llega de fábrica con el gas dentro. Eso hace que mucha gente piense que el montaje es cuestión de taladrar y colgar. Legalmente no lo es, y las razones tienen peso.
Qué lleva dentro tu equipo
Los splits actuales usan refrigerantes fluorados. Los dos que verás en cualquier catálogo español son estos:
| Refrigerante | Potencial de calentamiento global | Situación |
|---|---|---|
| R410A | ≈ 2.088 | En retirada progresiva; equipos antiguos y algunas gamas |
| R32 | ≈ 675 | Estándar actual en equipos domésticos |
Ese número significa lo siguiente: un kilogramo de R410A liberado a la atmósfera calienta el planeta aproximadamente lo mismo que dos toneladas de CO₂. Un split doméstico lleva del orden de uno a dos kilogramos. Una fuga completa equivale, en términos de efecto invernadero, a varios miles de kilómetros en coche.
El R32 reduce ese impacto a un tercio y además necesita menos carga para la misma potencia. A cambio es ligeramente inflamable —clasificación A2L—, lo que impone sus propias reglas de manipulación y de volumen mínimo del local.
Qué dice la normativa
El marco es europeo: el Reglamento (UE) 517/2014 sobre gases fluorados de efecto invernadero, que persigue reducir su uso y sus emisiones. En España se desarrolla, entre otras normas, con el Real Decreto 115/2017, que regula la comercialización y manipulación de estos gases.
La consecuencia práctica es directa: manipular el circuito frigorífico exige certificación personal —el conocido carné de gases fluorados— y la empresa debe estar habilitada. Esto incluye cargar, recuperar, vaciar el circuito o realizar la puesta en marcha que libera el gas precargado hacia la línea.
Por qué importa más allá de la multa
Se suele explicar como un trámite burocrático. Lo es solo en parte. Los motivos técnicos son igual de reales:
- El vacío. Antes de abrir el gas hay que extraer aire y humedad de la tubería con una bomba de vacío. Si queda humedad dentro, se forman ácidos que degradan el aceite y terminan matando el compresor. Es la causa silenciosa de la mitad de las averías tempranas.
- La carga. Las tiradas largas necesitan gas adicional, calculado en gramos por metro. De menos, el equipo pierde potencia y rendimiento; de más, trabaja con presiones altas y consume más.
- La estanqueidad. Un abocardado mal hecho no revienta: gotea durante meses. El cliente nota que «enfría menos que antes» al segundo verano y no entiende por qué.
- Inflamabilidad del R32. Hay volúmenes mínimos de local por carga de refrigerante. En estancias muy pequeñas condiciona qué equipo se puede poner.
Qué comprobar antes de contratar
Como cliente, tienes derecho a preguntar y conviene hacerlo sin rodeos:
- Certificación. Pide el número de certificado personal de gases fluorados del técnico que va a ejecutar el trabajo, no solo el nombre de la empresa.
- Bomba de vacío. Pregunta si se hará vacío y cuánto tiempo. Si la respuesta es «purgamos con el propio gas», busca a otro: esa práctica libera refrigerante a la atmósfera y es justo lo que la normativa persigue.
- Documento de puesta en marcha. El equipo viene con su documentación; que se rellene y se selle. Es lo que te sirve para la garantía del fabricante.
- Factura con desglose. Material, gas adicional si lo hubiera, y mano de obra separados.
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En Clima Calculator puedes filtrar por ciudad y por servicio. Comprueba siempre la certificación antes de contratar: la aplicación te lo recuerda en cada ficha.
Descargar en App StoreHacia dónde va esto
La tendencia europea es clara: cuotas decrecientes de gases de alto potencial de calentamiento y sustitución progresiva por refrigerantes de menor impacto. Para el usuario doméstico significa dos cosas. Que el R32 seguirá siendo el estándar un tiempo, y que los equipos antiguos de R410A serán cada vez más caros de reparar cuando necesiten recarga.
Si estás valorando reparar un equipo de más de doce o quince años con una fuga importante, echa cuentas: entre el coste de la localización, la reparación y la recarga, muchas veces compensa cambiar a uno nuevo que además gastará bastante menos.